1. Rubert Quijada

“Es una semana atípica porque uno trabaja sin saber dónde se va a jugar, a qué hora o cuándo es el partido. Apartando todo eso a un lado es un clásico, para nosotros representa uno de los partidos más importantes del semestre y sin dudas tenemos que sacar un resultado positivo en la cancha en la que juguemos, con gente o sin gente, a nosotros nos importa los tres puntos que podamos sacar el fin de semana, sea el viernes, el sábado o el domingo”, comentó Rubert Quijada, capitán del Caracas Fútbol Club en la mañana del martes una vez finalizado el entrenamiento.

Con cierta incertidumbre se trabaja en Cocodrilos ante la imposibilidad de saber con certeza en qué momento se jugará el próximo partido. Sin tiempo para descansar del viaje desde Barinas (la plantilla llegó el lunes cerca de las cuatro de la mañana y poco más de 12 horas más tarde estaban todos concentrados realizando una sesión en el gimnasio), en la mañana de este martes el equipo completó su segundo entrenamiento de cara al clásico ante Deportivo Táchira.

La victoria ante Zamora en Barinas representa tanto para Rubert Quijada como para el resto de la plantilla un “envión anímico bastante grande. La Carolina se nos había hecho bastante difícil, no solo en liguilla sino también por torneo local. De los últimos partidos que se habían jugado allí la última victoria fue hace casi dos años con un gol de Ronaldo Chacón según comenté con el profe Chita”, señaló Quijada, en referencia al triunfo que se obtuvo el 13 de agosto de 2017.

La victoria de pasado domingo con gol de Daniel Saggiomo “fue un partido bastante redondo, en el que provocamos bastantes ocasiones de gol, mantuvimos el arco en cero, y más que tres puntos nos brinda un estado de confianza importante para afrontar el clásico del fútbol nacional”, agregó el defensor.

Añoranza. La última vez que el Caracas Fútbol Club jugó un clásico ante Deportivo Táchira como local lejos de la capital fue el 10 de diciembre del año 2000, en lo que fue el partido de ida de la final de la Copa República Bolivariana de Venezuela, disputado en el estadio Giusseppe Antonelli de Maracay. En esa oportunidad el Estadio Brigido Iriarte del Paraíso, casa de los Rojos del Ávila en esa época se encontraba en recuperación, aunque en esta oportunidad la mudanza es por motivos de fuerza mayor.

“No les voy a negar que siempre es bonito disputar un clásico con todas las condiciones dadas. Con las hinchadas de ambos equipos y un ambiente ideal; a nosotros como jugadores eso nos motiva, aunque más allá de eso debemos afrontar la realidad: jugar sin público en una cancha en la que no somos habituales y  sin el apoyo de la fanaticada son factores que debemos dejar a un lado y hacer un buen espectáculo para sacar tres puntos que perdimos ante Lara en mesa técnica por decirlo de alguna manera”, reflexionó Quijada.

Un clásico de esta magnitud por lo general se celebra solo una vez al año en la capital, a menos que ambas escuadras se encuentren en la liguilla o en la Copa Venezuela. De allí que tanto se sufra el tener que jugarlo lejos de la ciudad. “Siempre ha existido un ambiente tan lindo y eso la gente lo disfruta; este que se va a jugar parece que será un partido gris, apático, en el que no tendremos a nuestras familias en la grada y la fanaticada con nosotros, pero igual dejaremos eso a un lado para sacar el resultado positivo”, subrayó.

Por último Quijada comenta que un partido ante Táchira hay que jugarlo “con jerarquía, garra, corazón y un par de hue… enormes; eso es lo que representa un clásico a nivel personal. Ya el profe Chita nos dirá en que puntos estar más cuidadosos y reforzar ciertas cosas. Táchira se reforzó muchísimo pero nosotros apelamos a la cantera, a la continuidad del grupo y eso nos va a servir”, concluyó.

3. Rubert Quijada


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